La Calma Mental es algo que todos anhelamos, y en momentos cruciales de nuestras vidas lo hacemos con más ímpetu. Cuando nos enfrentamos a problemas de diversa índole, ya sean económicos, familiares, de salud o relaciones, nuestra mente se mantiene en constante actividad buscando soluciones a futuro, o recordando cómo abordamos situaciones similares en el pasado; incluso cómo otros han enfrentado esas mismas situaciones.
La mente es un órgano activo y siempre está procesando información, incluso cuando parece que no estamos haciendo nada, o no estamos pensando en nada en particular. Pero ¿Qué ocurre en ese momento?, ¿creéis que “no pensar” es posible?. Paso a contaros que ocurre en nuestra mente en estos momentos en que “no hacemos nada” y cual es su funcionamiento entonces.
Voy a hacer referencia a un artículo de la revista Science titulado “Una mente divagante es una mente infeliz”, que aborda la idea de que la principal causa de infelicidad en los seres humanos es la tendencia a divagar mentalmente o la falta de paz interior. Continuamente estamos inmersos en pensamientos sobre el pasado y el futuro, y rara vez prestamos atención plena al presente. En el budismo a este ajetreo mental se le llamaba “la mente del mono”, y representa ese mono que está continuamente de un lado para otro. Sor Angela de la Cruz le llamaba la “Loca de la casa” que ansiaba encontrase paz. Esa corriente en neurociencia se conoce como “Red Neuronal por Defecto” y fue descrita en 1976 por primera vez al investigar qué hace el cerebro cuando “no hacemos nada” . Mediante imágenes se observó que nuestro cerebro está constantemente activo, incluso cuando no estamos realizando ninguna tarea específica. Esta actividad conocida como espontánea; consiste en pensamientos y recuerdos que no buscamos recordar conscientemente, como planes futuros o eventos pasados. . Estos pensamientos suelen surgir en nuestra mente durante un corto periodo de tiempo, y vamos saltando de uno a otro sin tener un objetivo claro . Se representa en forma de diálogo interno espontáneo, en el que hablamos de nosotros mismos, nos colocamos como protagonistas y narramos el discurso desde nuestra perspectiva personal.
A nuestra mente le cuesta mucho estar en el presente. Los estudios nos indican que pasamos aproximadamente el 47% de de nuestro tiempo en esta “Red Neuronal por Defecto” llegando a alcanzar hasta un 70% cuando estamos en periodos de descanso como fines de semana o vacaciones. Nos consume muchos recursos neuronales y nos produce malestar, y también es una gran fuente de cansancio. Podríamos describirla como estar en piloto automático, ya que no somos plenamente conscientes de nuestros pensamientos. Durante este estado, nos encontramos constantemente imaginando, recordando y manteniendo diálogos internos. Esta intensa actividad cognitiva a menudo da lugar a la rumiación y está estrechamente relacionada con nuestra sensación de insatisfacción e infelicidad. Quiero aclarar que el pensamiento interno no es “red neuronal por defecto”. Por ejemplo, pensar en lo que tengo que hacer mañana lo definiríamos como pensamiento interno, porque elijo el pensamiento, pero cuando éste es involuntario y aparece momentáneamente sin ser buscado por mí, entonces sí estaría dentro de mi red neuronal por defecto.
Es importante tener en cuenta el vínculo entre nuestro estado corporal y nuestra mente. El cuerpo y la mente están intrínsecamente conectados, y la información fluye en ambas direcciones, tanto de abajo hacia arriba como de arriba hacia abajo. Trabajar en nuestra conciencia corporal es clave en este proceso. Una práctica reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Harvard como medicina preventiva es el Chi Kung, una disciplina de la medicina tradicional china. Al incorporar el Chi Kung en nuestras vidas, podemos promover la calma mental y mejorar nuestro bienestar.
También debemos saber que para experimentar una mayor calidad de vida y felicidad, se ha demostrado que la meditación, especialmente el enfoque del Mindfulness, puede ser muy beneficioso. La neurociencia de la meditación respalda esta afirmación, al mostrar que al regular nuestra atención y fortalecer la conexión, también fortalecemos nuestra capacidad de regular nuestras emociones. La meditación nos ayuda a desapegarnos de la identificación con el yo, los pensamientos y las emociones. Es como si aprendiéramos a observar una película desde nuestro sofá en lugar de ser los protagonistas de la historia. Esto nos permite tomar distancia de lo que nos sucede y ver nuestras emociones y decisiones desde una perspectiva más calmada y objetiva.
Los estudios científicos afirman que tras 8 semanas de práctica meditativa continua, pueden observarse los beneficios de la conciencia plena en el cerebro. Por lo tanto, os aliento a que incorporeís esta práctica en vuestras vidas, ya que sólo conlleva ventajas.